Buscar

Alarma en el Bosque

ALARMA EN EL BOSQUE

HARRI ZORI

 

[Ante el drama en la cacería comer la carne de venado es obligación festiva.

Disfrazado con el uniforme de capitán

Juegan los jefes, caudillos y cabecillas de la banda criminal.

En las notas de servicio destacan:

La cronología viva, los disparos, la sed de sangre

Y el hambre del chacal].

«Soy un ser animado, es decir, tengo alma. Me llamo Venado y me apellido Cola Blanca. Habito en el bosque. Vivo un drama, ya que unos seres desalmados, que se hacen llamar hombres, son cazadores furtivos, locos, compulsivos… después de que cazan a mis congéneres, nos destazan, despellejan. De nuestra carne hacen bistecs; nuestras vísceras se las dejan a los zopilotes y nuestros huesos son arrojados a los perros para calmar su rabia. Vivo en el bosque entre volcanes y praderas, comemos pastos, hierbas y bayas silvestres. Nuestra caza está prohibida, no obstante, los hijos de Su (sana) organizan paseos sabatinos y dominicales, llevan carbón y anafres. Los muy machos salen en pos de mis carnales. Además, buscan las pieles y osamentas. De algunas partes de nuestros cuerpos confeccionan amuletos, dizque para ahuyentar a los malos espíritus, al chamuco (chamaco que se chamuscó), el mal de ojo y el Mal de San Vito. Otros seres humanos se organizan en sus comunas; y en vez de llamarlos comuneros, los llaman despectivamente comunistas. Ellos son multados por los pocos órganos que protegen la vida y fauna silvestres. Según afirman, por asesinar a un conejo la multa asciende a ochocientos pesos, un poco más de setenta dólares apestados. Pero, por cazar a uno de los ciervos o adultos son enviados a prisión perpetua. Pero a las bestias de otros Estados Libres y Soberanos y Municipios les hacen los mandados, no les tocan ni un solo pelo dizque por no contar con las evidencias- claro toda la familia come nuestras carnes en el paseo dominical, donde participan niños, jóvenes, adultos y ancianos. Por otra parte, la gente ha cortado y explotado los árboles de los bosques, en su lugar han sembrado nopales. Los venados somos vegetarianos, pero no somos estúpidos, nada más nos falta hablar como los hombres, nos espantan las espinas en los hocicos y las tripas, no tenemos manos ni dedos…El drama va en aumento… Hemos decidido pedir protección a los vecinos de Tlalnepantla, Morelos, quienes en el pasado reciente fueron castigados dizque por apoyar las causas de los zapatistas… También entre ellos hubo represión, prisión  y muertos. Otros hombres malvados quieren expropiar sus bienes comunales para venderlos a los ricos particulares, y estos a su vez a los gringos globales. Los comuneros pueden protestar, porque tienen voz y palabra, ¿en cambio nosotros?

Me llaman Venado y me apellidan Cola Blanca, vivo en los montes del Corredor Tláloc-Chichinautzin-Ajusco-Xalatlaco. ¡SOS!»

30 de julio de 2006 (Año del fraude electoral).